La empoderada y maldiciente Sara de Antonio García Velasco

 

El texto que comentamos pertenece al género narrativo. Se trata de una novela. Una novela que sorprende desde sus primeras páginas por motivos diversos. El principal, quizás, el empoderamiento otorgado a una mujer joven, poeta, que hace uso de su libertad en cualquier ámbito de su vida, a nivel personal, profesional, social, sexual…, y muy especialmente como creadora de textos literarios. Sara Quijano Benavente, un personaje que aún en nuestro tiempo resulta difícil de aceptar por la sociedad. Su manera liberal de actuar, de hablar, de escribir o de vivir la sexualidad aún desconcierta a sus semejantes. Su entereza y seguridad la hacen enfrentarse a sus adversarios sin ningún ápice de miedo. A través del blog de una conocida suya, una tal Rosalía Sarmiento, Sara lanza toda clase de improperios y críticas contra la gente de su entorno, especialmente contra los poetas con los que se relaciona, o con los cuales pueda tener tratos amorosos, pues su encomiable belleza, por otra parte, la hace el blanco de todas las miradas.  Todo ello se une a su fama de mujer liberal para atraer la atención del género opuesto.

Resulta curioso que el apellido de la protagonista sea Quijano. Alonso Quijano, Don Quijote, es el personaje principal en la novela Don Quijote de la Mancha, escrita por Miguel de Cervantes. Cervantes lo introduce en la primera parte, capítulo I: "Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años. Era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro…".  Y fue precisamente Miguel de Cervantes, en la creación de su obra inmortal, quien otorgó a la mujer el valor máximo en el que creía, la libertad. En el discurso de la pastora Marcela, ante quienes la acusaban de rechazar al pastor Grisóstomo con desdén y altivez, tras su declaración de amor, ella pronunció unas palabras que son clave para la determinación de la mujer: “Yo nací libre”.

A lo largo de la historia, sobre todo, desde el nacimiento de la civilización, donde el hombre asume poder y nacen las sociedades patriarcales, la mujer quedó relegada a las tareas domésticas sin posibilidad de participar en los asuntos públicos, recibir educación académica o ejercer una profesión. Hasta hace muy poco eran ridiculizadas las mujeres intelectuales y elogiadas las que ejercían con éxito los quehaceres del hogar. Gracias a los movimientos feministas, que no pretenden otra cosa que no sea la igualdad real entre hombres y mujeres en cualquier circunstancia de la vida, la mujer ha podido seguir un camino diferente. Después de siglos de reivindicaciones, la igualdad aún no es total. Siendo así, ¿qué respuesta social podría esperarse ante la manera de ser y actuar de un personaje como Sara Quijano que hace uso pleno de su libertad? La protagonista fue degradada en su profesión como presentadora de televisión.

“Lo siento -le dijo su jefe inmediato-. Son órdenes de arriba […].  Rosalía recibió los versos cuando Sara ya estaba lejos, en su nuevo trabajo. Ni siquiera le mencionaba el lugar, tal era su deseo de aislarse. Lloró la bloguera la ausencia y el modo en el que había desaparecido su amiga. Con la publicación del nuevo poema dejó que el blog despareciera de inanición”.

El último poema publicado de Sara Quijano, en su estilo de endecasílabos sáficos, se tituló “Despedida en derrota”. La sociedad actual, o ciertos sectores de ella, aún no están preparados para recibir en sus entrañas a un personaje con las características de Sara. No obstante, no retrocederemos en nuestro empeño.

Podemos decir, pues, de Antonio García Velasco, que es un escritor que habla con valentía y presenta al desnudo las verdades.

Otra característica de la originalidad de esta novela es que en ella aparecen lugares y personajes de la vida pública y literaria andaluza y, sobre todo, malagueña. El propio escritor se incluye como uno más entre sus páginas, entregado a su trabajo de escritor en el blog Literarias -que hoy por hoy tenemos la suerte de conocer-, donde se hace eco de los trasuntos sociales y del mundillo cultural de la ciudad. La referencia a escritores clásicos es otra nota curiosa de esta obra: Cortázar, Machado, Cervantes, Sartre… Sin duda, el alto nivel cultural de García Velasco se asoma a sus páginas. El léxico de la novela es crudo y duro en lo que al plano sexual se refiere; el escritor habla sin tapujos. Las argumentaciones y reflexiones son profundas. Los personajes son diversos, variopintos y bien caracterizados. Los elementos y circunstancias de la vida moderna y el uso de los medios de la tecnología como herramienta principal de comunicación quedan patentes en el mensaje del libro, y es un procedimiento común en muchas de sus obras. 

En cuanto al dominio de las técnicas narrativas, es importante aclarar que el autor usa la narración en tercera persona. En los fragmentos preferentemente narrativos intercala con maestría y genialidad el estilo directo libre. Estos aparecen alternados con párrafos en estilo directo clásico, donde hace dialogar a los personajes, y otros donde hace uso del estilo indirecto. Las descripciones también son abundantes.  Y si no ha dejado atrás ninguna de las formas de elocución, García Velasco completa su creación con un número considerable de poemas que nacen de la voz de la protagonista, la maldiciente Sara Quijano, y son precisamente estos textos en verso los que se constituyen en desencadenantes de la historia, los que conducen el hilo de la trama y dirigen su final. A su vez, esta diversidad de estilos literarios y el planteamiento de la novela en capítulos cortos proporcionan ritmo y un gran dinamismo a la obra y llevan al lector dócilmente entre sus hojas. El apéndice final, para los amantes de la poesía, es una selección de poemas del libro, en la ficción, de Sara Quijano, Centauros en la playa de arenas movedizas.

Felicidades a Antonio García Velasco por esta original novela y felices horas de lectura a sus lectores.

 

 

Ana Herrera. Filóloga. Escritora. Poeta.

 

 

 

 

 

17 de noviembre de 2020     Ana Herrera